Perú: país andino que sana

En la costa occidental de América del Sur, surcado por las imponentes cordilleras de los Andes, de nevados perpetuos donde moran los Apucunas (Maestros de Luz) que vieron a sus hijos a través de muchos ciclos expandir sus atributos son conocidos (10) ciclos o (10) Pachacútec, donde los hijos del sol encontraron los espacios adecuados para integrarse con la naturaleza genial, en estos andes peruanos donde sus valles pronunciados, sus escarpadas laderas y sus escarpados coloridos conversan de toda la manifestación del cosmos, es aquí donde los incas descubren que todo está vivo y que la vida no solo es del ser humano y por lo tanto uno se puede comunicar con todas las expresiones de vida y beber de su sabiduría, de su amor y de su servicio.

Quien visita el Perú Andino, alcanza la oportunidad de encontrarse así mismo cuando camina, con la madre tierra, con el padre Sol, mirando y sintiendo el Titikaka o leyendo las piedras en innumerables lugares de poder como Machu Picchu; en ese espacio especialmente en los andes meridionales de los que atraviesa los territorios Puno, Cusco y Apurímac se presentan lugares de privilegio, líneas energéticas, vórtices o vortex, lugares magnéticos para establecer relación y contacto con las fuerzas esenciales de los elementales de los (5) reinos, pidiendo permiso a los guardianes de los espacios sagrados, en ceremonia liberamos las energías pesadas y absorbemos la energía lumínica que potencia nuestro propio espíritu y libera para siempre aquellas energías que provienen de los miedos, temores, sentimientos de culpas, penas y situaciones de la estresante vida cotidiana que viven hombres y mujeres en el mundo actual, donde las urgencias son más importantes que las esencias, donde el ser humano pierde su condición de hijo de la vida, de hijo del sol y de ser principio y fin de la divinidad que vive en nosotros y es belleza interna y es caminar hacia uno mismo donde reposa la verdad.

Si usted desea recuperar los poderes con los que nació y que sin duda no se extraviaron, solo hemos asumido comportamientos inducidos por estilos de vida poco adecuados al cultivo de la verdad y la trascendencia.

Al visitar el Perú y los Andes del Sur peruano, en esta peregrinación tenemos la gran oportunidad de expandir nuestros propios atributos de amor servicio y sabiduría y redescubrir el don especial que traemos como aporte en esta vida, es aquí donde nuestros ancestros han dejado su amor, servicio y sabiduría para que nosotros podamos continuar con la evolución de conciencia.

Desde esta polaridad femenina del planeta tierra nos reconectamos, nos recargamos, nos nutrimos para tener el coraje de la aventura a una nueva vida.

Desde el inmenso espejo de agua dialogante con el sol y las estrellas, donde nace el arco iris, es el Lago sagrado de los incas, el origen de los orígenes, vientre de la madre hasta Racchi, Tipón, Sacsayhuamán, Amaru Machay, Quillarumichoc, Tumibamba, Pisac, Urco, Ollantaytambo hasta Machu Picchu y la enigmática cordillera de Vilcabamba, las oportunidades de dialogar con los mares de la tierra son inmejorables y únicas.

La sabiduría ancestral andina concilia un paisaje altivo y adusto con mensajes educativos y sugestivos para afirmar el comportamiento cotidiano de las poblaciones andinas como son las palabras y su contenido de “Munay” “Llancay” y “Yachay” que son llaves magnificas que nos enseñan a vivir plenamente con intensidad y sentido.

Munay

Es el don más preciado que todo ser humano posee, absolutamente todos los buenos y los menos buenos, también para algunas comunidades andinas es el propósito, la razón de nuestra existencia en esta realidad nos cuenta el mito que el objetivo del ser humano es expandir el Munay (amor) hasta llegar a altos estados de conciencia del amor, pero la mente siempre pregunta cuanto tiempo tengo que practicar para llegar a este estado de conciencia y la leyenda dice que tu solo tienes que practicarlo y es entonces cuando el cosmos te envía un mensajero en este caso es el Colibrí, picaflor que sobrevuela por tu cabeza tratando de tomar el néctar que llevas contigo.

Llancay

Literalmente Llancay es traducido con trabajo, pero en el mundo andino es traducido con servicio, es aquí donde se encuentra nuestro aporte, nuestra creatividad, es aquí donde entendemos que somos un puente con la madre tierra que quiere traernos permanentemente abundancia y prosperidad para todos y así transitar en esta vida en una actitud de entrega con permanente motivación, así sean difíciles y arduas las tareas, estaremos llegando a una mejora positiva de nuestra salud y lograremos que nuestra vida adquiera calidad interna, sólida y resistente a las flaquezas y derrumbamientos de la mente y el carácter un alto estado de conciencia del Yachay es el Tucuy Yachaynioc, cuando tú puedes atraer y manifestar el sueño que tengas para esta vida.

Yachay

El saber no solo como información sino como una oportunidad que nos permite entender la Pachamama y el cosmos, entender a la madre y al padre es lo que los andinos llaman sabiduría.

En el mundo andino no todo tiene que ser racional, cada ser humano es más sabio que su mente.

Dar la oportunidad a tu propio ser nos permite conocer los secretos de la existencia y mejorar las condiciones de vida de nuestros seres queridos que deben ser todos sin excepción. Por eso en el mundo andino, los aportes para asegurar la alimentación de las poblaciones tuvieron sabias e inteligentes relaciones con una geografía difícil, abrupta y de variaciones climáticas severas. Por la aplicación del “Yachay” se mentalizaron alternativas agro-ecológicas como Waru Waru y como la andenería en el campo productivo y en el campo de la creación manual e imaginativa, la textilería, la cerámica y las serenas construcciones de arquitectura de altura altiva en honor a la divinidad solar.

Por eso, el Perú andino es opción para recuperar lo que creemos haber perdido sin saberlo ni desearlo y hoy podemos experimentar que está vivo en cada uno de nosotros, visitando el Perú y sus profundidades más íntimas como son los andes meridionales de América del Sur.

La vida comienza en el Perú, por eso para muchos una peregrinación al Perú es un antes y un después.